15/3/19

Presidentes mexicanos del siglo XX

Durante el siglo XX, México tuvo más de 20 presidentes. A continuación, se realizará un breve resumen de sus actividades. La base de este escrito es un libro elaborado por un grupo de destacados historiadores, quienes hicieron una serie de ensayos abordando la labor de los presidentes mexicanos durante el siglo XIX y XX.

“Cada uno de los trabajos presta la debida atención a las coyunturas que tuvieron que afrontar los presidentes (…). Las presiones internas y externas con las que lidiaron, las limitaciones constitucionales a las que estuvieron sometidos (…). La relación entre el presidente y los representantes de las regiones, del ejército, de la Iglesia, del empresariado, de los sindicatos”. (Fowler, 2008).

Porfirio Díaz (1876-1910): Originario de Oaxaca, Porfirio se hizo militar y brilló por su participación estratégica y contundente. Tomó las armas contra el gobierno federal dos veces: primero contra Benito Juárez, con el Plan de la Noria y luego contra Sebastián Lerdo de Tejada, con el Plan de Tuxtepec. Díaz asumió la presidencia en siete ocasiones -varias de manera interina- y gobernó ininterrumpidamente México desde 1984. Durante su mandato se alcanzó una relativa paz -aunque reprimiendo rebeliones- que hizo florecer la ciencia, la cultura y la economía a través de la expansión de las vías férreas, facilitando las comunicaciones y ampliando la inversión extranjera. A pesar de que declaró que no se reelegiría en 1910, no cumplió su palabra. Tras ver el inminente triunfo de la Revolución Mexicana, renunció en mayo de 1911 y se autoexilió en Francia.

Francisco I. Madero (1911-1913): Nacido en una familia acaudalada de Coahuila, Madero fundó el Partido Nacional Antirreleccionista y compitió por las elecciones presidenciales. Tras el fraude del gobierno, convocó una rebelión armada en contra del dictador Porfirio. Tras la renuncia de Díaz, Francisco León de la Barra asumió el interinato y en noviembre de 1911 Madero llegó a la silla presidencial. La presidencia maderista fue breve (apenas 15 meses) y llena de claroscuros: sus propuestas agrarias y obreras no fueron aceptadas por ser moderadas, los militares se sublevaron en varios bandos, perdió la simpatía del gobierno estadunidense y finalmente sufrió un golpe de Estado, ideado por militares de su confianza.

Victoriano Huerta (1913-1914): Natural de Jalisco, Huerta estudió en el Colegio Militar y llegó a ser General. Durante la Decena Trágica (golpe de Estado por parte del ejército federal), Huerta fue considerado el hombre capaz de resolver la peliaguda situación, obtuvo el apoyo del ejército, de grupos antimaderistas, de clases altas y de la diplomacia estadunidense y decidió dar fin a la vida y presidencia de Madero. Aunque tenía un estigma de ilegitimidad, pudo retrasar la convocatoria para nuevas elecciones presidenciales. No obstante, la rebelión constitucionalista -también la zapatista y villista- y la negación del reconocimiento por parte de Woodrow Wilson, volcaron las cosas en su contra.

Venustiano Carranza (1914-1920): Oriundo de Chihuahua, organizó el movimiento
constitucionalista al enterarse del golpe de Estado dado por Huerta. Asumió el gobierno de facto entre 1914 y 1917 como Jefe del Ejército Constitucionalista. Tras impulsar la creación y promulgación de la nueva Constitución de 1917, asumió el cargo de manera formal y desconoció los gobiernos emanados de la Convención de Aguascalientes (Eulalio Gutiérrez, Roque González Garza y Francisco Lagos Cházaro). A pesar de dar re-inicio a la vida constitucional y democrática del país, en 1920 Carranza estaba machacado por los problemas político-militares y socio-económicos. No se preocupó por la construcción de un partido, ni siquiera por un sucesor factible. En tan solo dos meses, el Plan de Agua Prieta -que aglutinó a los exrevolucionarios- no sólo lo derrocó, sino que terminó con su vida.

Álvaro Obregón (1920-1924): Procedente de Sonora, se enroló en las filas maderistas que derrocaron a Díaz. Tras un breve periodo de retiro, volvió a la lucha junto a Carranza en contra de Huerta. Tras la ruptura entre Zapata y Villa con Carranza, Obregón se mantuvo leal al “Primer Jefe”. Empero, éste en 1920 atacó Sonora -centro de poder obregonista-. Obregón reaccionó y en dos meses, obtuvo el poder político y militar del país, arrinconando a Carranza. Tras seis meses de interinato del sonorense Adolfo de la Huerta, asume la presidencia constitucional con un gran apoyo popular debido a su carisma. Pero no obtuvo el reconocimiento de EUA, hasta 1923 gracias al Tratado de Bucareli. Le sucedió en el cargo, el General Calles. En 1928, se presentó de nuevo como candidato a la presidencia y fue elegido mayoritariamente. Pero, fue asesinado antes de que tomara posesión.

Plutarco Elías Calles (1924-1928): También procedente de Sonora, Calles se unió a Carranza y estuvo bajo el mando de Obregón. Formó parte del gabinete de Carranza, de la Huerta y Obregón. Durante su mandato presidencial creó el Banco de México, ordenó construcción de carreteras, presas y escuelas, y creó la primera línea aérea. Durante su mandato se inició la Guerra Cristera debido a la intolerancia del gobierno hacia el culto religioso. A pesar de tener la oportunidad de extender su mandato -tras el asesinato de Obregón-, Calles anunció en 1928 el fin del caudillismo y el inicio de la era de las instituciones. Delineó los planes para la formación de un gran partido -PNR, futuro PRI-. Así, puso las bases para la construcción de un Estado con fuerte autoridad nacional, siendo el más estable de la historia latinoamericana moderna, pues logró legitimidad, mantuvo estabilidad política y dirigió exitosamente un proceso de modernización económica.

Emilio Portes Gil (1928-1930), Pascual Ortiz Rubio (1930-1932), Abelardo Rodríguez (1932-1934): A pesar de que Calles se pronunció a favor del fin del caudillismo. El periodo de 1928 a 1934 se le conoce como el Maximato, en donde Calles ejerció injerencia sobre el gobierno constitucional. No obstante, los presidentes alcanzaron logros: Portes Gil dio autonomía a la Universidad Nacional de México, afrontó la rebelión escobarista y concluyó el conflicto cristero. Por su parte, Ortiz Rubio reconoció la Segunda República Española, ratificó la libertad de cultos y amplió la red telefónica. Finalmente, Rodríguez promulgó la Ley del Patrimonio Ejidal, fundó Banobras y estableció el salario mínimo.

Lázaro Cárdenas (1934-1940): Nacido en Michoacán, Cárdenas se unió a los revolucionarios en 1913. Conoció a Calles un par de años después, combatió a Villa y se unió al Plan de Agua Prieta. Llegó a la gubernatura de Michoacán y finalmente a la presidencia, por dedazo de Calles. Empero, Cárdenas expulsó a Calles del país y pidió la renuncia de los callistas de su gobierno. Su gobierno implementó un ambicioso proyecto social: la reforma agraria, que acabó con los latifundios y estableció los ejidos. En 1938 expropió los bienes de las petroleras extranjeras. Ejerció un estilo paternalista, solemne y serio en la política interior y exterior. Finalmente escogió como sucesor a su lugarteniente.

Miguel Ávila Camacho (1940-1946): Oriundo de Puebla, Ávila Camacho se unió a la Revolución junto con sus hermanos. Conoció a Cárdenas y se hizo buen amigo de él, llegando a desempeñar el cargo de Secretario de Defensa y Marina durante aquel sexenio. Tras las acusaciones de fraude en la elección, dio legitimidad a su gobierno con una atenuación de las posturas cardenistas y la inclusión de exrevolucionarios, en medio de la Segunda Guerra Mundial. México declaró la guerra a las potencias del Eje, aportó materias primas a los Aliados, recibió maquinaria y créditos con lo cual empezó la industrialización del país. Durante su mandato floreció el cine mexicano, se fundó el IMSS y el FCE, y se amplió la red carretera, de correos y de telégrafo. Eligió como sucesor a su Secretario de Gobernación.

Miguel Alemán (1946-1952): Natural de Veracruz, se matriculó en la Escuela de Jurisprudencia y se tituló de abogado. Durante un tiempo se dedicó a los negocios inmobiliarios y contando con capital se lanzó a la gubernatura de Veracruz y lo alcanzó. Apoyó a Cárdenas desde la gubernatura veracruzana y fue designado por Ávila Camacho para ser su coordinador de campaña, su Secretario de Gobernación y su sucesor. Durante su gobierno fomentó el progreso económico bajo el sistema capitalista, especialmente detonó el turismo, impulsó el desarrollo de infraestructura -carreteras, presas, correos- e industria, y mejoró la relación con EUA. No obstante, en su gobierno pululó la corrupción. También eligió como sucesor a su Secretario de Gobernación.

Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958): También natural de Veracruz, se unió al ejército revolucionario, participando en campañas bélicas hasta 1926. A los 45 años empezó su carrera política como Oficial Mayor del D.F., tras ser elegido Diputado federal, llegó a ser Gobernador de Veracruz, Secretario de Gobernación de Alemán y finalmente Presidente de la República. Con un estilo discreto y eficaz, luchó contra la corrupción e implementó la austeridad. Durante su gobierno expandió el IMSS, puso énfasis en el campo y dio el voto a las mujeres. Eligió como sucesor a su Secretario de Trabajo y Previsión Social.

Adolfo López Mateos (1958-1964): Originario del Estado de México, se graduó de abogado en la UNAM. En 1946, Isidro Fabela le dejó su curul en el Senado y llegó a ser secretario general del PRI. Después de ejercer como titular de la STPS, llegó a la Presidencia de México, en la cual nacionalizó la industria eléctrica. Su Secretario de Hacienda -Ortiz Mena instrumentó el desarrollo estabilizador, que impulsó el desarrollo de la industria alcanzando crecimiento de 6% anual. Tuvo una activa participación en el exterior y logró que México fuera sede de los Juegos Olímpicos de 1968. Fue quizás el último presidente popular de México. No obstante, su gobierno reprimió el movimiento ferrocarrilero, magisterial y telefonista. Eligió como sucesor a su Secretario de Gobernación.

Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970): Nativo de Puebla, empezó a trabajar en un despacho de abogados en Puebla. Tras laborar en el Poder Judicial del estado, fue nombrado Secretario de Gobierno de Puebla. Después de ser Diputado y Senador, López Mateos lo nombró Secretario de Gobernación y su sucesor. Como Presidente impulsó el no intervencionismo estadunidense, pero ejerció mano dura dentro del país. Durante su mandato se celebraron en México los Juegos Olímpicos de 1968 y la Copa Mundial de Fútbol de 1970 dando una cara modernizadora de México. Empero, el movimiento estudiantil del 68 fue reprimido brutalmente diez días antes del inicio de los Juegos Olímpicos en la Matanza de Tlatelolco. Asumió toda la responsabilidad sobre estos actos, dejando libre a su Secretario de Gobernación, a quien eligió como sucesor.

Luis Echeverría (1970-1976): Nacido en la capital del país, ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, se unió a la campaña de Ruiz Cortines y después laboró en la SEP. De modo discreto, trabajó como Secretario de Gobernación de Díaz Ordaz. Se le acusó de lo ocurrido en Tlatelolco en el 68; para tratar de compensar el terrible daño, incrementó el presupuesto de la UNAM y aumentó el sector burócrata universitario. En su gestión, la economía creció a un nivel de 6%, promovió el desarrollo de puertos marítimos, creó el INFONAVIT y dio asilo político a exiliados de las dictaduras de Suramérica. Empero, para sostener el alto gasto público, triplicó la deuda. Entregó la presidencia a José López Portillo, su Secretario de Hacienda en la segunda mitad del sexenio.

José López Portillo (1976-1982): También capitalino, López Portillo se graduó de abogado por la UNAM. Amigo de Luis Echeverría, escaló jerarquías en el Gobierno Federal llegando a la Secretaría de Hacienda de 1973 a 1975. Elegido como sucesor, llegó a la Presidencia. En su mandato, se descubrieron grandes yacimientos de petróleo y hubo un altísimo crecimiento económico -de un 8% anual-. Se decía que era tiempo de la “administración de la abundancia”. Pese a ello, tomó malas decisiones financieras y administrativas, las cuales detonaron la crisis más severa en la historia de México desde la época revolucionaria. En febrero de 1982 la Secretaría de Hacienda se vio forzada a declarar la moratoria de pagos y a devaluar considerablemente el peso. En septiembre de ese año culpó a los banqueros y nacionalizó la banca. Eligió como sucesor a su Secretario de Programación y Presupuesto.

Miguel de la Madrid (1982-1988): Originario de Colima, de la Madrid estudió Derecho en la UNAM y un posgrado en Administración Pública en Harvard. Implementó la tecnocracia desde que fue invitado a colaborar en la Secretaría de Programación y Presupuesto. Llegó a la silla presidencial en una de las épocas más complicadas del país: con altísimos niveles de inflación, desempleo y caídas de producción. Para resolver tales problemas, inició la apertura económica, la desregulación y descentralización, así como la privatización de empresas paraestatales. Durante su mandato ocurrió el terremoto del ‘85 en la Ciudad de México, el Mundial de Fútbol de 1986, la entrada de México al GATT y la polémica elección de 1988.

Carlos Salinas de Gortari (1988-1994): Nacido en la Ciudad de México, estudió Economía en la UNAM, dos maestrías y un doctorado en Gobierno en Harvard. Laboró como catedrático en varias universidades y comenzó a escalar posiciones en el gobierno federal, llegando a la Secretaría de Programación y Presupuesto, y finalmente a la Presidencia en medio de unas elecciones muy cuestionadas. Durante su sexenio, se dieron importantes cambios, entre ellos la reducción de la deuda, la firma del TLCAN, la privatización masiva de empresas estatales (incluida la banca), la implementación del Programa Nacional de Solidaridad, la restauración de las relaciones Iglesia-Estado y el establecimiento de relaciones diplomáticas con la Santa Sede. En el año de la sucesión presidencial ocurrió el levantamiento armado del EZLN, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y Luis Donaldo Colosio -candidato presidencial del PRI-, dejando al país al borde del abismo.

Ernesto Zedillo (1994-2000): También nacido en la capital del país, estudió Economía en el IPN y un posgrado en Yale. Ocupó diversos puestos en el PRI, en el Banco de México y en el gabinete federal. Elegido candidato presidencial por el PRI, llegó a la silla presidencial en diciembre de 1994; fue incapaz de articular una estrategia que evitara una de las peores crisis financieras que ha vivido México. La crisis explotó. A pesar de lo ocurrido con IPAB FOBAPROBA, no se resolvió el problema hasta que EUA otorgó a México un préstamo por un total de $20 mil mdd. Durante el resto del sexenio se vio una recuperación del empleo y una sana administración de la economía mexicana. En el terreno político inició y dio los primeros pasos a una verdadera democracia. La oposición logró ganar por primera vez las gubernaturas de varios estados y tener mayor fuerza en el Congreso. No eligió sucesor y ello favoreció unas elecciones competidas en el año 2000, en donde el PRI salió de los Pinos.


Referencias:

Fowler, Will. (Ed.) (2008). Gobernantes Mexicanos. Tomo II. México: Fondo de Cultura
Económica.

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